Desconfinado: Quince personalidades católicas firman el Manifiesto de Chartres

  • julio 25, 2020
  • Filinfo

MANIFIESTO DE CHARTRES
Frente a las desgracias que afligen a nuestro país y al mundo entero y a los aún mayores que tal vez nos amenacen,

Frente a la pandemia que inmoviliza nuestras fuerzas y nos deja en una espera indefensa,

Frente a la tristeza de una Iglesia desolada que ya ni siquiera puede cuidar de sus hijos,

Ponemos toda nuestra confianza en Dios y en la intercesión de la Virgen María.

Queremos hacer un acto de entrega completa de nosotros mismos en las manos de nuestro Padre Celestial, porque sabemos que es bueno y que le gusta perdonar a los que regresan a él, no toma venganza, sino que se levanta y consuela.

Reconocemos que no siempre hemos caminado recto por los caminos de la justicia y la fe, que hemos aprovechado la facilidad del consumo, que nos hemos encontrado en los bienes materiales, que hemos esperado todo, desde la tecnología y confiado con nuestras vidas, que nos hemos mareado con los ruidos y el entretenimiento , que nos hemos pactado con cobardía, ahora reconocidos ataques inevitables a la vida y dignidad del matrimonio, hemos hecho la vista gorda ante el aplastamiento de los pobres, el aislamiento y la angustia de los ancianos, que no hemos sido fieles a los nombramientos fijados por la Iglesia, que hemos descuidado compartir nuestra fe con los corazones que están todos hambrientos y sedientos de verdad…

Si el Señor nos da un respiro y nos permite una existencia más feliz, no queremos continuar como si nada hubiera pasado,

Queremos ser fieles a las llamadas de Dios a nosotros por Su Palabra Revelada, por nuestros pastores, por sus santos, por los mensajes de María nuestra Madre,

Queremos hacer de la oración un lugar real en nuestra vida, comenzando con ella y terminando con ella nuestros días, queremos santificar el Día del Señor, excluir las ocupaciones profesionales del domingo tanto como sea posible, ser asiduos en la misa dominical, incluso a costa de grandes disturbios, esforzarnos por hacer del viernes un verdadero día de penitencia, ayunar o al menos privarnos sustancialmente ese día. Aprovecharemos las iglesias abiertas para visitar al Señor presente en el Santísimo Sacramento. Queremos avanzar hacia la Santa Comunión con más preparación y respeto.

Pedimos gracia a Dios para abrirnos a la miseria de los demás, no tener miedo de compartir nuestro pan, nuestro refugio y también la Buena Nueva de salvación que el Señor ha puesto en nuestras manos.

Repudiamos los compromisos en los que hemos podido vivir, aceptamos sinceramente las enseñanzas de la Iglesia sobre la castidad ante el matrimonio, la fidelidad conyugal, la regulación de los nacimientos, el respeto a la vida, la necesidad de justicia en las relaciones sociales y con las poblaciones desplazadas, la moderación en el uso de los recursos naturales…

Conociendo nuestra debilidad, queremos hacer un uso más amplio y profundo del Sacramento de la Reconciliación para volver a la batalla y nunca resignarnos al mal.

Ponemos estas sencillas resoluciones bajo la protección de nuestra Madre, la Santísima Virgen María, queremos convertirla en la guardiana de la nueva esperanza que nace hoy en el crisol de prueba.

Gracias a ella, sabemos que nuestra Iglesia será hermosa y brillante como ella y que Francia, nuestro país, encontrará algo de su vocación como hija mayor de esta Iglesia. Una pandemia de gracias es posible…

Con él pedimos al Padre que envíe a su Hijo muy rápidamente, que nos abra las puertas del nuevo mundo. ¡Que su Reino suceda! ¡Maranatha, Señor Jesús!

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